Este artículo analiza las políticas migratorias de la Unión Europea en relación con la emergencia ucraniana de 2022, una de las mayores crisis humanitarias desde la Segunda Guerra Mundial, que obligó a más de ocho millones de personas a buscar refugio. Se examina la respuesta rápida y coordinada de la UE, facilitada por la activación de la Directiva 2001/55/CE sobre protección temporal, que garantizó derechos inmediatos a los refugiados ucranianos. Este modelo de acogida, respaldado por la solidaridad de los ciudadanos y la colaboración intergubernamental, permitió una integración rápida en los países de acogida. Sin embargo, el artículo también subraya el “doble rasero” en las políticas migratorias europeas, comparando el trato a los refugiados ucranianos con la práctica de externalización de fronteras que, a partir de los acuerdos con Turquía y Libia, se está fortaleciendo y extendiendo aún más, a pesar de las claras y denunciadas violaciones de derechos humanos. La crisis ucraniana demuestra que es posible implementar políticas de acogida efectivas y respetuosas con los derechos humanos, pero también pone de manifiesto la necesidad de revisar las prácticas de externalización y repulsión, promoviendo una política migratoria más coherente con los mismos valores fundacionales de la Unión Europea y basada en el respeto de los derechos humanos.
El “doble rasero” de las políticas migratorias de la Unión Europea ante la crisis ucraniana de 2022
Patrizia Laurano
2025-01-01
Abstract
Este artículo analiza las políticas migratorias de la Unión Europea en relación con la emergencia ucraniana de 2022, una de las mayores crisis humanitarias desde la Segunda Guerra Mundial, que obligó a más de ocho millones de personas a buscar refugio. Se examina la respuesta rápida y coordinada de la UE, facilitada por la activación de la Directiva 2001/55/CE sobre protección temporal, que garantizó derechos inmediatos a los refugiados ucranianos. Este modelo de acogida, respaldado por la solidaridad de los ciudadanos y la colaboración intergubernamental, permitió una integración rápida en los países de acogida. Sin embargo, el artículo también subraya el “doble rasero” en las políticas migratorias europeas, comparando el trato a los refugiados ucranianos con la práctica de externalización de fronteras que, a partir de los acuerdos con Turquía y Libia, se está fortaleciendo y extendiendo aún más, a pesar de las claras y denunciadas violaciones de derechos humanos. La crisis ucraniana demuestra que es posible implementar políticas de acogida efectivas y respetuosas con los derechos humanos, pero también pone de manifiesto la necesidad de revisar las prácticas de externalización y repulsión, promoviendo una política migratoria más coherente con los mismos valores fundacionales de la Unión Europea y basada en el respeto de los derechos humanos.Pubblicazioni consigliate
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